Paseando por el mall. ¿relax o agobio?

Pablo 27 diciembre, 2014 0

paseo-central-mall-en-chitre_3776041



Según un circulo que se repite con frecuencia anual la Navidad lleva al extremo, además de nuestras innatas calidades bondadosas, la moderna practica del consumo, de la carrera a los regalos, de las compras desenfrenadas. Lejos de la intención de juzgar hay que decir que, cada año más, un lugar se luce como el favorito por los consumidores para desarrollar sus sesiones intensivas de compras (y no solamente durante las fiestas). Hablamos del fenómeno Mall, o, europeizando el termino, del Centro Comercial.

Si la idea de mejorar ciertas zonas desaprovechadas para ahí agregar diferentes actividades  comerciales surge en la Paris de finales del siglo XIX  con  el los míticos “pasajes”, es verdad que la mallización  global se debe a una idea toda estadounidense de multiplicar las ventas.  No hace falta aquí explicar de que se trata, dado que hasta el consumidor más ligado a las tradicionales tiendas callejeras  se ha visto obligado a conformarse con los pasillos infinitamente largos de un centro comercial.

Y que se trate del mall al lado de su casa, de otro alcanzable solo después de tres combinaciones de  metro o de otro más que “visita” mientras está de viaje al otro lado del mundo,  el pensamiento que rondará en su cabeza siempre será el mismo (además de mirar las prendas, averiguar precios, buscar descuentos etc..): ¿Porque todos parecen ser el mismo lugar?

La respuesta nos la da el famoso antropólogo francés Marc Augé que inserta el mall dentro de la categoría de los “no-lugares”, es decir sitios que nos alejan de la realidad vivida e indescifrable para rodearnos con un contexto conocido, envolvente, tranquilizador porque supuestamente ya vivido. Situación esta que debería empujarnos hacia una actitud más relajada y más inclinada al consumo. Una clase de engaño, por así llamarlo.

Sin embargo, a pesar de las criticas de carácter ético y relacionada con la perdida de las pequeñas tradiciones del día a día que hacen la vida digna de ser vivida, no cabe duda que los malls en muchas ocasiones nos facilitan por lo que concierne los plazos agobiantes de la vida moderna. Hay que preguntarse si la mallización  no sea, en si misma, una practica agobiante.